En países con altos niveles de pobreza como el Perú, las transferencias (o donaciones de dinero, bienes y servicios) hacia los hogares han demostrado ser una estrategia válidad y efectiva para la mejora de las condiciones de vida de su población.
En nuestro país son dos los tipos de transferencias que las familias reciben. Tenemos las transferencias de tipo público, es decir, las que realiza el Estado a través de donaciones efectuadas por sus diversos programas de ayuda social; y las de tipo privado , dentro de las que encontramos las donaciones o ayudas de diferentes instituciones privadas (como ONG, empresas, fundaciones, etc.) y las realizadas entre los mismos hogares.
Ahora bien, la existencia de transferencias hacia los hogares se sustenta en la necesidad de mejorar la calidad de vida de sus integrantes ya sea para sacarlos de su condición de pobreza, para el caso de los pobres, o simplemente para elevar las condiciones de vida de sus integrantes, para el caso de los no pobres.
En el caso de las transferencias públicas, tema principal de este artículo, el mecanismo utilizado son los programas sociales los cuales son diseñados como instrumentos de lucha contra la pobreza. En ese sentido, se puede afirmar que las transferencias públicas, y el conjunto de programas sociales que las operan, pueden ser evaluadas rápidamente desde el nivel de alcance de su objetivo, es decir ¿En cuánto se reducen los niveles de pobreza gracias a las transferencias públicas?
Sobre esto, se ha buscado estimar los niveles de pobreza en nuestro país durante los últimos años, aislando los efectos de las transferencias públicas en el consumo de hogares, para lo que se extrajo del conjunto de gastos de los hogares aquellos componentes que corresponden a los bienes y servicios obtenidos a través de las donaciones públicas[1].
Los resultados de esta estimación revelan que los niveles de pobreza total sin dichas transferencias se elevan entre el 1.9% y el 2.8% durante el periodo 2002-2008.
Este nivel de impacto aumenta ligeramente y se hace más variable para el caso de la pobreza extrema en la que se observa una reducción que oscila entre el 1.6% y el 3.1% para el mismo periodo.
| Año | Nivel de pobreza oficial o con transferencias públicas | Nivel de pobreza sin transferencias públicas | Reducción de la pobreza | ||||||
| Pobre extremo | Pobre no extremo | No Pobre | Pobre extremo | Pobre no extremo | No Pobre | Pobre extremo | Pobre no extremo | Total | |
| 2002 | 23.9% | 30.4% | 45.7% | 25.8% | 30.7% | 43.4% | 1.90% | 0.30% | 2.30% |
| 2003 | 20.7% | 31.3% | 48.0% | 22.3% | 31.5% | 46.1% | 1.60% | 0.20% | 1.90% |
| 2004 | 17.1% | 31.4% | 51.4% | 19.5% | 31.6% | 48.9% | 2.40% | 0.20% | 2.50% |
| 2005 | 17.4% | 31.3% | 51.3% | 20.5% | 30.7% | 48.8% | 3.10% | -0.60% | 2.50% |
| 2006 | 16.1% | 28.4% | 55.5% | 19.0% | 28.4% | 52.7% | 2.90% | 0.00% | 2.80% |
| 2007 | 13.7% | 25.6% | 60.7% | 15.6% | 26.3% | 58.2% | 1.90% | 0.70% | 2.50% |
Fuente: ENAHO-INEI. Elaboración propia
Asimismo, han logrado que un 1.9% de la población en situación extrema deje esta situación y se traslade a una condición de pobreza no extrema, logrando, así, que el nivel de pobreza extrema pase de un 15.6% (si no hubiera transferencias) a un nivel de 13.7%.
Finalmente, las transferencias públicas han conseguido que un 2.6% de población en situación de pobreza no extrema deje esta situación y se traslade a la condición de no pobre. Sin embargo, dado que un 1.9% de pobres extremos pasan al grupo de pobres no extremos, el impacto de las transferencias en la reducción del nivel de pobreza no extrema se reduce a un 0.7%, con lo cual, el nivel de pobreza no extrema pasa de un 26.3% (si no hubieran transferencias) a un nivel de 25.6%.
Aparentemente, el bajo nivel de impacto de las transferencias en los niveles de pobreza no extrema observado obedece al hecho de que los pobres extremos que se trasladan a una situación de pobreza no extrema anulan el impacto de las transferencias dirigidas a los pobres no extremos. El siguiente esquema explica cómo es que la reducción del nivel de pobreza extrema –a causa de las transferencias– significa un aumento del nivel de no pobreza pero también de un posible aumento de la pobreza no extrema, anulando así, el efecto de las transferencias en la reducción del nivel de pobreza no extrema.
- El nivel de transferencias públicas son efectivas pues logran reducir los niveles de pobreza total entre un 2% a 3%. Este nivel de impacto obedece principalmente a la cantidad de pobres no extremos que logran salir de la pobreza como resultado de las transferencias públicas.
- Sin embargo, también se observan ciertas limitaciones ya que, en el caso de los pobres extremos, parece que las transferencias públicas apuntan al alivio de su pobreza y no a su salida de la pobreza.
- Y surgen ciertas interrogantes
o ¿Cuán sostenible es que los pobres no extremos salgan de esta situación de pobreza si es que ello obedece a que el Estado les dona alimentos y otros productos o servicios para su consumo familiar?
[1] Seguidamente, este nuevo nivel de gasto de los hogares fue comparado con sus respectivas líneas de pobreza de modo que se pueda obtener su situación de pobreza y, así, obtener los nuevos niveles de pobreza de la población.

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