Es indudable el buen desempeño que viene teniendo nuestra economía en términos macroeconómicos. Además de un sostenido crecimiento económico, la inflación se ha mantenido controlada y en niveles bajos, en ese sentido, el Banco Central ha jugado un papel fundamental al implementar una política de control de la inflación.
En el caso de Lima Metropolitana, la inflación se ha mantenido dentro del rango establecido por el BCRP hasta el 2006. Sin embargo, a partir del año pasado el nivel de inflación ha superado el nivel máximo permitido por el BCRP (3%). Aparentemente, lo mismo va a suceder para este año, pues para el mayo ya tenemos un nivel de inflación acumulada del 2.7%.
Adicionalmente, se observa que el ciclo inflacionario sigue una tendencia creciente aunque a una intensidad moderada. Así, parece que el nivel inflacionario de Lima se estaría trasladando hacia al nivel máximo del rango establecido por el BCRP.
(*) Acumulado de enero a mayo del 2008
Fuente: INEI. Elaboración Propia
Fuente: INEI. Elaboración Propia
Aunque es de esperar que los precios se incrementen como resultado del crecimiento de la economía, en nuestro caso existe otro factor que estaría teniendo una importancia aun mayor como causante del aumento del nivel de precios. Nos referimos al incremento de los precios de ciertos insumos (como la harina y el combustible) que son claves en la producción de bienes y servicios de la canasta familiar.
En relación a ello, hace unas semanas atrás el ministro de economía salió a decir que el impacto del aumento del precio de los combustibles (del 4%) en el nivel inflacionario sería de un 0.1% de inflación. Si esto es cierto, ello significaría que la elasticidad entre el índice de precios al consumidor (IPC) y el precio de los combustibles sería del orden del 0.025 (=0.1%/4%).
Sin embargo, utilizando un análisis de regresión para la estimación de la elasticidad entre el IPC General y el IPC de Gasolina y Lubricantes (utilizado como indicador del precio de los combustibles) es de 0.315 a nivel de Lima Metropolitana. Es decir, que por cada punto porcentual de incremento en los precios de los combustibles (y los lubricantes) la inflación total aumenta en 0.315%.
Según estos resultados, si el IPC de Gasolinas y Lubricantes experimenta un incremento del 4% entonces se espera que su impacto total en la inflación (es decir, en el incremento del IPC General) fuera del 1.26% (=4%*0.315).
La diferencia entre ambos resultados podría explicarse a partir de que con este último análisis estimamos el impacto total de la subida de los precios de los combustibles en la inflación, es decir, tanto el impacto directo como el indirecto. En este caso, el impacto directo se refiere al incremento del IPC General causado por el IPC de Gasolina y Lubricantes como rubro integrante de la canasta de consumo, es decir, suponiendo que el precio de los demás productos no se ven afectados por el incremento de precios de los combustibles. El impacto indirecto, en tanto, recoge el incremento de la inflación vía el aumento de precios de los demás bienes y servicios que se ven afectados por el incremento de los precios de los combustibles.
En relación a ello, hace unas semanas atrás el ministro de economía salió a decir que el impacto del aumento del precio de los combustibles (del 4%) en el nivel inflacionario sería de un 0.1% de inflación. Si esto es cierto, ello significaría que la elasticidad entre el índice de precios al consumidor (IPC) y el precio de los combustibles sería del orden del 0.025 (=0.1%/4%).
Sin embargo, utilizando un análisis de regresión para la estimación de la elasticidad entre el IPC General y el IPC de Gasolina y Lubricantes (utilizado como indicador del precio de los combustibles) es de 0.315 a nivel de Lima Metropolitana. Es decir, que por cada punto porcentual de incremento en los precios de los combustibles (y los lubricantes) la inflación total aumenta en 0.315%.
Según estos resultados, si el IPC de Gasolinas y Lubricantes experimenta un incremento del 4% entonces se espera que su impacto total en la inflación (es decir, en el incremento del IPC General) fuera del 1.26% (=4%*0.315).
La diferencia entre ambos resultados podría explicarse a partir de que con este último análisis estimamos el impacto total de la subida de los precios de los combustibles en la inflación, es decir, tanto el impacto directo como el indirecto. En este caso, el impacto directo se refiere al incremento del IPC General causado por el IPC de Gasolina y Lubricantes como rubro integrante de la canasta de consumo, es decir, suponiendo que el precio de los demás productos no se ven afectados por el incremento de precios de los combustibles. El impacto indirecto, en tanto, recoge el incremento de la inflación vía el aumento de precios de los demás bienes y servicios que se ven afectados por el incremento de los precios de los combustibles.
Proceso de impacto del incremento de precios de los combustibles en la inflación
Aparentemente, las cifras que presentó el Ministro sobre el impacto de los precios de los combustibles en la inflación, hace referencia al impacto directo más no así al impacto indirecto. Aunque para un mejor contraste y análisis de ambas estimaciones sería conveniente contar con la fuente y metodología de cálculo que ha empleado el Gobierno para estimar el impacto del precio de los combustibles en la inflación total.
No obstante, a partir de estos nuevos resultados surgen las siguientes conclusiones e interrogantes.
- Para el caso de Lima Metropolitana, el impacto del incremento de los combustibles sobre la inflación sería mayor que la presentada por el Ministro. Ante ello surge una interrogante ¿Cuál sería el impacto real si el nivel de precios de los combustibles no fuese controlada por el Estado?
- Por otro lado, con el 2008 serían dos los años en los que la inflación no ha podido ser controlada dentro del rango meta establecida por el BCRP (entre 1% y 3%) ¿Acaso será necesario que el BCRP replantee las metas programadas?

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